23 sep

Introducción al concepto Justicia

Hola a todos,

Hoy voy a compartir con vosotros un texto que escribí hace unos cuantos años mientras cursaba un Master de Filosofía y Tecnología. El texto tenía como objetivo introducir el concepto Justicia a través de una caso en el contexto universitario.  Para ello, se ha seguido una estrategia similar a la de Platón en su obra: “La República”. Espero que os sea interesante.

Llega Diego, un estudiante de Máster de último año, al despacho de Jordi y abre la puerta:

Diego: Buenos días Jordi, puedo hablar contigo

Jordi: Sí, sí, pasa Diego. ¿En qué puedo ayudarte?

Diego: Vengo a hacer algunas preguntas sobre el examen extraordinario de la asignatura Toma de Decisiones III. Para empezar, ¿me gustaría saber si me guardarás la nota del proyecto que hice el año pasado?

Jordi: Lo siento Diego, pero las notas de un curso académico no se pueden guardar para el siguiente. Lo dice la actual normativa académica de la universidad.

Diego: Pero eso es injusto. Hasta el año pasado las notas del proyecto de esta asignatura se guardaban de un curso al siguiente, y justamente éste año que me pasa a mí no se guardan.

Jordi: Lo siento, pero la normativa actual ya no lo permite.

Diego: Pues es completamente injusto e inmoral.

Jordi: Diego, vamos a analizar si tu afirmación es acertada o no. ¿Crees que la justicia es algo constante, invariable en el tiempo?

Diego: Debería de serlo

Jordi: En tal caso, las normativas nunca deberían de cambiar a lo largo de los cursos académicos, ¿es verdad?

Diego: No he dicho eso. La justicia está por encima y detrás de las normativas académicas, y siempre debería de ser la misma. La justicia quiero decir.

Jordi: De acuerdo. Vamos a considerar que las normativas (digamos leyes escritas) intentan trasladar de forma explícita la justicia a nuestro día a día. Estaremos de acuerdo entonces que la justicia y las normativas (o leyes) no son lo mismo pero tienden hacia lo mismo.

Diego: De acuerdo.

Jordi: y ¿quién debería de establecer las normativas para que se adaptaran lo máximo posible a la justicia?

Diego: La sociedad, en base a sus principios.

Jordi: Totalmente de acuerdo contigo Diego. Acabamos de sacar otro concepto importante: los principios. De momento lo dejamos aparcado para tratarlo más tarde. Continuemos por este hilo que hemos empezado. La sociedad, o en el caso de la Universidad, los que la integran: profesores y estudiantes. Estos deberían de establecer las normativas que rigen las universidades de acuerdo con la justicia constante que existe en el mundo.

Diego: Eso mismo quería decir yo.

Jordi: Pues analicemos esa idea. ¿Qué entendemos por justicia?

Diego: Aquello que está bien hecho.

Jordi: Muy, bien y cuando hay justicia entre dos personas.

Diego: Cuando ante las mismas circunstancias, perciben el mismo beneficio y/o el mismo castigo.

Jordi: Entonces me estás diciendo que la justicia existe cuando se trata de la misma manera a dos colectivos. Indícame si eso es cierto o no, para poder seguir pensando en el tema que nos trata.

Diego: Así es.

Jordi: Ante esta afirmación me aparecen dos preguntas. ¿Cómo consideramos que dos estudiantes son iguales? es decir ¿cuando dos estudiantes se merecen el mismo beneficio o el mismo castigo?

Diego: Siempre. Todos los estudiantes son iguales en la Universidad, con los mismos derechos y las mismas obligaciones.

Jordi: En tal caso, si los profesores hubiesen indicado que la nota de aprobado de una asignatura era un 8 sobre 10 con el primer estudiante que hubo en la universidad, sería injusto que años más tarde se hubiese considerado una nota más baja como nota de aprobado.

Diego: Tampoco nos pasemos. Eso podría haber sido un error que después hubiese tenido que solucionarse.

Jordi: En tal caso, la igualdad entre todos los estudiantes a lo largo del tiempo no es suficiente para explicar la justicia que me has propuesta al principio. Sigamos, y si después de décadas explicando un teorema matemático, los profesores se dieran cuenta que hay un error en él, y que el nuevo teorema que lo sustituye es mucho más complicado de aprender, también sería injusto ya que algunos han recibido una formación y el resto otra.

Diego: No, porque con el tiempo las cosas pueden variar, y debemos de ser conscientes de ello.

Jordi: Y ¿entonces qué pasa con la justicia distribuida? Esa justicia basada en la igualdad entre los estudiantes. ¿También puede variar a lo largo del tiempo?

Diego: En principio pensaba que no, pero ahora veo que la igualdad entre estudiantes sólo puede aplicarse en tiempos similares. No es lo mismo cuando mi padre estudiaba que ahora. Por lo tanto, las normativas podrían ser diferentes y justas en ambos momentos respectivamente.

Jordi: En tal caso, estamos de acuerdo que la justicia distributiva puede cambiar a lo largo de los cursos, pero la pregunta es ¿cuando es justo hacer el cambio? ¿en 1978, cuando se firmó la última constitución española? ¿en 1986, cuando entramos en la Unión Europea (CEE)? o ¿este año?

Diego: Estás llevándome a donde tú quieres…

Jordi: Tú me has comentado que la justicia distributiva puede variar a lo largo del tiempo, pues creo necesario saber cuando es factible y cuando no para analizar si tu caso es justo o injusto.

Diego: Profesor, el problema es que me has trasladado a una justicia que te interesaba. Yo quería decir la justicia que hay por encima de todo esto. Aquello que todos tenemos en común. Aquella que muchos entendemos como la moral. La justicia de lo moral.

Jordi: De acuerdo Diego, pero como habías empezado indicando que era injusto que no te guardara la nota del proyecto cuando en cursos anteriores sí que se guardaba…, creí que debíamos de analizarla desde esta perspectiva.

Diego: Pues me equivoqué, me expresé mal. Quería decir que era injusto que hubiese dedicado tanto tiempo y esfuerzo en el proyecto, y después de sacar una buena nota no se guarde para el siguiente curso.

Jordi: Ahora veo un nuevo enfoque. Según tus comentarios, la justicia en relación a tu nota del proyecto se debería de mantener por el esfuerzo que le dedicaste el año pasado.

Diego: Exacto.

Jordi: Sigamos por aquí. A tu afirmación, me surgen dos preguntas: la primera también está relacionado con el tiempo: si fuese justo guardan la nota de un curso al siguiente ¿durante cuántos cursos académicos tendría que guardar la nota de prácticas? Sólo un curso, dos cursos, tres cursos,…

Diego: Creo que con un curso es más que suficiente.

Jordi: ¿Por qué sólo un curso y no más? ¿Qué diferencias hay entre guardarlo de un curso al siguiente a guardarlo más cursos?

Diego: Por que si no ha podido aprobar los exámenes dos veces seguidas, ya no se merece que se le guarde la nota.

Jordi: Diego, me sorprende tu comentario. Según tus palabras, la justicia de guardar la nota tiene un duración de un año, en lugar de dos. ¿es correcto?

Diego: No exactamente. Lo que digo es de sentido común.

Jordi: Otro concepto interesante: el sentido común. ¿Conoces la expresión que “el sentido común es el menos común de todos los sentidos”?

Diego: Sí. Es muy común.

Jordi: Y sabes por qué es tan común esta expresión.

Diego: Por que la gente toma muchas decisiones sin usarlo, el sentido común quiero decir…

Jordi: Eso significa que el sentido común no es tan común entre la gente, y por lo tanto no podemos basarnos en esa idea del sentido común para tomar una decisión tan importante sobre qué es justicia y qué no es justicia.

Diego: Pero el sentido común es el sentido común.

Jordi: De acuerdo, pero he visto pocas discusiones que se resuelvan únicamente por el sentido común. Así que de momento, lo podemos dejar de lado. Si quieres, ya volveremos a tratar este concepto y su relación con la justicia más tarde.

Diego: OK. Sigamos entonces.

Jordi: Volvamos a la pregunta que teníamos antes…¿durante cuántos cursos académicos tendría que guardar la nota de prácticas?

Diego: Si no puedo utilizar el sentido común, pues no lo sé.

Jordi: En tal caso, cualquier número de cursos académicos podría considerarse una decisión arbitraria ¿cierto?

Diego: Sí

Jordi: Tomemos la lógica que has estudiado en primero como herramienta de decisión. Hay una decisión inicial de la cual dependerán el resto de decisiones: guardar la nota de prácticas (A) o no guardar la nota de prácticas (!A). Ambas no son posible al mismo tiempo.

Diego: Hasta aquí estoy de acuerdo contigo.

Jordi: Si tomamos la opción !A por lo que no se puede guardar la nota de prácticas, encontramos una solución que no lleva a ninguna disyuntiva nueva.

Diego: OK.

Jordi: Si tomamos la opción A por lo que guardamos la nota de prácticas, nos encontramos con un nueva decisión. Durante cuantos cursos debemos de guardar la nota de prácticas.

Diego: Exacto.

Jordi: Tomemos uno de los extremos. ¿Tiene sentido guardarle la nota de prácticas a un estudiante que hizo la asignatura hace 20 años?

Diego: No. Seguro que ya no se acuerda de nada.

Jordi: Estamos de acuerdo. Algunos estudiantes ya no se acuerdan 5 minutos después del examen final…

Diego: jajajaja

Jordi: Sigamos, ¿y 19 años?

Diego: Tampoco

Jordi: ¿y 18 años?

Diego: Tampoco

Jordi: ¿y 17, 16, 15, 14,13, 12, 11, 10 años?

Diego: Tampoco, pero ya veo por donde vas…

Jordi: Pues la pregunta es sencilla, ¿cuando paramos?

Diego: Tal vez 1 o 2 años.

Jordi: Diego, ¿en qué te basas?

Diego: ¿Intuición?

Jordi: Yo diría que eso no es muy justo: tomar una decisión de justicia a partir de la intuición.

Diego: No creo que se puede tomar un año concreto a partir de razonamiento…

Jordi: En tal caso, debemos de rechazar la opción de A: guardar las notas de prácticas, ya que nos lleva a una decisión que no podemos explicitar con suficiente detalle.

Diego: Lo entiendo, pero sigo sin ver justo que no me guardes la nota de prácticas.

Jordi: ¿Por qué?

Diego: Es que no lo veo justo. Has tomado una decisión porque no puedes justificar parte de una opción, que para mi es justa.

Jordi: Sigamos avanzando. Si te acuerdas del discurso que estaba llevando, te había comentado que me surgían dos preguntas. La primera estaba relacionado con el tiempo, la segundo está relacionado con el concepto de esfuerzo.

Diego: Es verdad… ¿qué pasa con el esfuerzo?

Jordi: Para ello, Diego, deberíamos de tomar la guía de la asignatura.

Diego: Sí, justamente la tengo aquí.

Jordi: Perfecto. Así no la tendré que buscar. Veamos qué objetivos específicos debes de realizar para alcanzar el nivel mínimo necesario para aprobar la asignatura.

Diego: De acuerdo

Jordi: Fíjate que no hay nada que indique que el esfuerzo esté valorado en la nota final, o en ninguna otra sección.

Diego: ¿Me estás diciendo que el esfuerzo no es importante?

Jordi: No. La capacidad de trabajo y esfuerzo son elementos muy importantes en cualquier persona, sea estudiante universitario o no. Es una característica a desarrollar por todos los individuos de una sociedad y no únicamente por los estudiantes universitarios.

Diego: De acuerdo, pero aunque sea algo universal, también debería de considerarse en esta asignatura.

Jordi: Tomemos un ejemplo como punto de partida para ver si lo que comentas es justo. Dos estudiantes que están realizando la misma asignatura en la titulación de medicina. El primero de ellos es un estudiante de perfil académico medio bajo que siempre ha tenido que dedicar mucho más tiempo y esfuerzo a aprobar las asignaturas durante todo su vida. Durante el último curso académico ha dedicado más tiempo y recursos a una asignatura en particular, obteniendo una nota de final de notable. Por el otra lado, tenemos un estudiante de perfil académico alto debido a su capacidad de asimilación, por lo que es capaz de aprobar las asignaturas con muy poco esfuerzo. Al final de curso también obtiene una nota final de notable. La nota final es la misma, pero el esfuerzo en ambos casos es completamente distinto. ¿Deberíamos bajarle la nota al segundo estudiante por no haberse esforzado lo suficiente aunque ambos estudiantes tengan los mismo conocimientos y habilidades?

Diego: No, tampoco debemos de penalizar a nadie por falta de esfuerzo si ha aprendido lo que tendría que aprender.

Jordi: Sigamos, ¿Deberíamos mejorar la nota del que más se ha esforzado aunque sus conocimientos y habilidades sean las mismas que el segundo estudiante?

Diego: Tal vez sí que podríamos hacerlo, ya que no estamos perjudicando al otro estudiante.

Jordi: Muy bien. Ahora tenemos un tercer estudiante que ha obtenido una nota de excelente en la misma asignatura, sin dedicarle mucho esfuerzo. Podemos considerarlo como el clásico genio capaz de asimilar y aplicar principios y teoremas de forma completamente natural.

Diego: OK

Jordi: ¿Es “justo”, tal y como tú lo entiendes, que este estudiante que ha alcanzado el máximo nivel de aprendizaje en esta asignatura esté evaluado con la misma nota que el estudiante que ha adquirido un nivel notable de conocimientos, pero que ha dedicado más tiempo y recursos?

Diego: Podríamos…

Jordi: En tal caso, Diego, estamos penalizando al estudiante que ha sacado la nota de excelente sin esfuerzo. Por ejemplo, es posible que este estudiante no se haya esforzado más porque no había nada más para esforzarse. Tal vez el problema es que la asignatura estaba por debajo de su capacidad de aprendizaje. Por lo tanto, el diseño de la asignatura (su nivel de exigencia) conjuntamente con la consideración del esfuerzo ha llevado a igualar a dos estudiantes pero de forma distinta. Esto no es culpa del estudiante, y la solución tampoco consiste en subir la exigencia de la asignatura por este motivo ya que perjudicaríamos al resto de estudiantes que no han obtenido un excelente. Además, el nivel de las asignaturas se define en función del objetivo final de la titulación y de las necesidades de la sociedad.

Diego: Eso lo veo claro. Tampoco quiero ahora que el próximo examen sea más difícil de lo necesario por un genio que tengamos en clase.

Jordi: Por otra lado, tenemos el sistema de evaluación del esfuerzo. ¿Has pensado en cómo valorar el esfuerzo del estudiante?

Diego: ¿Por el tiempo dedicado?

Jordi: Ummm, ¡una pregunta! Y ¿de dónde lo sacamos?

Diego: La verdad es que no lo había pensado. No obstante, yo te puedo asegurar que me esforcé mucho en el proyecto que hice el curso pasado.

Jordi: Yo no dudo de ello, pero necesito evidencias para evaluarlo, así como necesito evidencias para poner la nota final, como el examen parcial y final. ¿Te imaginas que pusiera una nota sin ninguna evidencia palpable? ¿Cuántos estudiantes tendría haciendo cola para la “revisión” de su nota?

Diego: Todos menos aquellos que hubiesen obtenido un excelente.

Jordi: Y ¿cómo podría justificar ante ellos, y el resto del mundo, su nota?

Diego: Ya veo que es necesario evidencias para poder evaluar el esfuerzo. Pero seguro que hay maneras para ello, ya que es algo muy importante.

Jordi: Hay algunas técnicas para ello, pero debemos de preguntarnos si el objetivo de la universidad es desarrollar la cultura del esfuerzo, o pertenece a la educación primaria o secundaria, o al ámbito familiar, etc.

Diego: Jordi, si la universidad está al servicio de la sociedad, y por lo tanto de las empresas que las forman, ¿no crees que las empresas prefieren una persona con capacidad de esfuerzo y conocimientos que una con muchos más conocimientos pero sin una cultura del esfuerzo? Por ello pienso que debería de considerarse el esfuerzo en la asignatura…

Jordi: Tienes razón que la Universidad debe estar al servicio de la sociedad, pero no debemos de perder presente la misión y la visión universal de la universidad por encima de los intereses particulares de las empresas.

Diego: En tal caso, Jordi, ¿dónde queda el esfuerzo?

Jordi: Son las mismas empresas que deben de valorar qué desean y en consiguiente establecer una política de reclutamiento y de promoción de acuerdo con sus objetivos y su cultura organizativa.

Diego: ¿Y eso se hace por parte de las empresas?

Jordi: Por supuesto. Muchas de ellas. La mayoría de empresas disponen de pruebas de acceso en donde evalúan competencias, digamos transversales, y actitudes en lugar de conocimientos. Las empresas consideran que la universidad se ha hecho responsable de su formación más académica por lo que ya tienen los conocimientos necesarios para el puesto de trabajo. En consecuencia lo único que evalúan o valoran son sus actitudes, como su capacidad de trabajo en grupo, su nivel de liderazgo, su habilidad de gestionar situaciones con incerteza, y su capacidad de trabajo.

Diego: Entonces, ¿la universidad se desentiende de la capacidad de trabajo de los estudiantes?

Jordi: No he dicho eso. He comentando que no la evalúa, no que no la deba de incentivar. Creo que será mejor dejar el tema del esfuerzo personal en un lado y continuar con el núcleo de nuestra conversación: discernir si es justo guardar o no guardar tu nota de prácticas del curso pasado a este curso.

Diego: De acuerdo. Jordi, pero sigo sin tener claro que sea justo lo que me está pasando. No lo veo claro.

Jordi: Diego, primero de todo debemos de entender un aspecto importante. Una cosa es la justicia y otra diferente la percepción de la justicia.

Diego: Perdona, ¿me lo puedes explicar con algún ejemplo?

Jordi: Ningún problema. Es importante entender que la mayoría de sensaciones sobre nuestro entorno son percepciones. Pongamos un ejemplo. En una empresa hay una persona trabajando 45 horas semanales. ¿Podríamos pensar que es una persona con capacidad de esfuerzo cuando lo habitual son 40 horas semanales?

Diego: Sí.

Jordi: Pero si ahora te digo está trabajando 45 horas semanales porque la empresa quiere hacer una reducción de plantilla. ¿Sigues creyendo que la capacidad de esfuerzo?

Diego: Tal vez.

Jordi: Y si te digo que el resto de su compañeros dedican 50 horas semanales.

Diego: No lo veo tan claro.

Jordi: Y si te digo que se pasa el resto de horas de la semana en el sofá sin hacer nada.

Diego: En tal caso, debería de pensar que esta persona no tiene capacidad de esfuerzo, sino que tiene miedo a perder su puesto de trabajo.

Jordi: ¡Percepción! Una cosa es lo que creemos y otra lo que es. En la mayoría de veces, sólo podemos tomar decisiones en base a nuestra percepción. Pongamos otro ejemplo. Tenemos otra persona trabajando en una empresa. En los últimos 5 años, ha sufrido 4 despidos debido a 4 ERE’s en las empresas en donde estaba trabajando. En los 4 casos, el director general de la empresa les prometió que no habría despidos 3 meses antes. Ahora, en su nueva empresa, el director general le ha informado que no se preocupe de las noticias sobre un ERE, que no van a despedir a nadie. Independientemente de que sea cierto o no, la percepción de este trabajador es que le están mintiendo, cuando el director general de la empresa no ha hecho nunca nada para que piensen mal de él. Ahora tenemos a otra persona en la misma empresa. Lleva 20 años trabajando en la misma empresa, y el director general ha informado que no se preocupe de las noticias sobre un ERE, que no van a despedir a nadie. La percepción del trabajador será de confianza, ya que lleva toda la vida en la empresa y sabe que el director general siempre cumple con su palabras. Diego, ¿ves la diferencia?

Diego: Sí. En ambos casos, la empresa es la misma. Ocurre lo mismo. Pero los dos trabajadores perciben algo completamente diferente.

Jordi: Exacto, ya que percibimos las cosas en función de nuestra experiencia pasada. Por lo tanto, la percepción de justicia puede ser muy diferente y sin embargo hacer referencia a la misma situación.

Diego: Jordi, me estás diciendo que la percepción de justicia, en lugar de la justicia en sí, hace que nunca podamos definir una leyes en concordancia con la justicia que nos permita que todo el mundo esté de acuerdo, ya que todos tenemos experiencias diferentes y por lo tanto nuestras percepciones de justicia nunca coincidirán.

Jordi: Sí y no.

Diego: Necesitaré que me lo expliques mejor.

Jordi: La justicia es un tema que se ha tratado desde los filósofos clásicos. Según ellos, la percepción de la justicia suele ser diferente entre los habitantes de una comunidad, una ciudad o una sociedad. Sin embargo, a través de la educación, la formación y la lógica podemos llegar a un punto en donde todos acabemos percibiendo la justicia de una forma similar y lo más cercana a la justicia en sí. Es lo que estamos intentando hacer aquí con nuestra conversación. Estoy seguro que ahora mismo nuestras percepciones de justicia sobre los temas que estamos tratando son más similares que hace 30 minutos.

Diego: Puede ser.

Jordi: ¿Por dónde íbamos?

Diego: Veo que será difícil que puedo guardar la nota de prácticas del curso pasado a este. Hemos estado hablando de muchas cosas, y me ha surgido una pregunta: ¿consideras que las normativas deben aplicarse taxativamente o pueden adaptarse, entre comillas, en función de la situación?

Jordi: Ufff! Una excelente pregunta

Diego: Gracias. A ver si por aquí puedo conseguir guardar la nota de prácticas, jajaja…

Jordi: Diego, ¿sabes qué significa el término epiqueya?

Diego: No

Jordi: Voy a intentarlo explicar. Pero que sepas que epiqueya es un concepto introducido por Platón aunque no técnicamente, y posteriormente por Aristóteles. Tomemos el ejemplo de una profesión en particular: el médico. Hay dos tipos de médicos. Aquellos que aplican las normas de forma estricta, adaptando los síntomas a una de las enfermedades que tienen catalogadas, y aquellos que intentan adaptar las enfermases catalogadas a los pacientes que tienen en frente. ¿ves la diferencia?

Diego: ….

Jordi: ¡Veo que no!

Diego: Pues no, no lo veo claro.

Jordi: Pongamos otro ejemplo. En la sociedad hay jueces y leyes.

Diego: Hasta aquí, ningún problema.

Jordi: ¡Espera! que todavía no hemos llegado a la parte importante. Aquí, a igual que en los médicos, podemos identificar dos tipos de jueces. Aquellos que buscan encajar el delito que están juzgando a una de las leyes existentes, por lo que el resultado es fácil de predecir, y aquellos jueces que toman el caso que están juzgando e intentan adaptar la ley al caso particular, teniendo presente el objetivo que había en la redacción de la ley.

Diego: Sí, ahora veo la diferencia.

Jordi: Pues esta segunda situación se denomina epiqueya. Y mucha gente comprende que la justicia está más en la epiqueya que en la simple equidad.

Diego: Tiene sentido interpretar justicia desde esta perspectiva.

Jordi: Ya estamos de acuerdo en algo.

Diego: En tal caso, podríamos de hablar de epiqueya si usted entendiera mi situación y adaptara la normativa de la UPC a mi caso, y finalmente guardara la nota de prácticas del año pasado a este.

Jordi: ¡No tan rápido! Veo que ya no estamos tan de acuerdo. Primero tendríamos que entender el porqué de la normativa actual.

Diego: Ufff, esto de la justicia no es tan trivial como pensaba.

Jordi: Yo nunca te dije que fuese sencillo o trivial.

Diego: Ya lo veo. Creo que por hoy he tenido demasiado. ¿Podríamos seguir otro día con este tema?

Jordi: De acuerdo. Creo que está siendo una buena conversación.

Diego: OK. ¿Nos vemos mañana para seguir hablando del tema?

Jordi: Ningún problema. Nos vemos mañana.

Diego: OK. Muchas gracias. Hasta mañana.

Jordi: De nada. Hasta la próxima.